Enfermedades venosas
Son las más frecuentes. Afectan las venas que devuelven la sangre al corazón y generalmente empiezan con síntomas que se confunden con cansancio o vejez. No lo son.

Insuficiencia venosa crónica, várices y arañitas
Las venas tienen válvulas pequeñas que empujan la sangre hacia arriba.
Con el tiempo, esas válvulas pueden debilitarse, por genética, embarazos, peso o simplemente por pasar muchas horas de pie y la sangre empieza a acumularse. De ahí nacen las várices y las arañitas.
Es una enfermedad que avanza poco a poco, y que con el diagnóstico y tratamiento adecuado tiene muy buen manejo.


¿Cómo se puede sentir?
Piernas pesadas o cansadas, sobre todo al final del día o con calor
Calambres nocturnos que no tienen otra explicación
Tobillos o piernas que se hinchan con el paso de las horas
Venas gruesas y abultadas, o arañitas rojizas o azuladas visibles
Picazón o sensación rara en la piel alrededor de las venas
En etapas más avanzadas: cambios en la piel o heridas que no cierran

Úlceras venosas
Las úlceras venosas son la consecuencia de años de presión acumulada en las venas de las piernas.
La piel, debilitada por la mala circulación, se rompe y forma una herida que el cuerpo no puede cerrar solo.
El error más frecuente es tratar solo la herida, la solución real está en corregir la circulación que la está causando.


¿Cómo se puede sentir?
Herida abierta en la parte baja de la pierna o el tobillo que lleva semanas o meses sin cerrar
Dolor o ardor constante en la zona
Piel alrededor endurecida, con tono marrón o rojizo
Hinchazón persistente, especialmente al final del día
Secreción de la herida, puede ser señal de infección
Enfermedades venosas
Son las más frecuentes. Afectan las venas que devuelven la sangre al corazón y generalmente empiezan con síntomas que se confunden con cansancio o vejez. No lo son.

Enfermedad arterial crónica
La enfermedad arterial crónica ocurre cuando las arterias de las piernas o los brazos se van estrechando por la acumulación de grasa y colesterol en sus paredes, un proceso llamado aterosclerosis.
El flujo de sangre disminuye, y los tejidos empiezan a recibir menos oxígeno del que necesitan. El tabaco, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto aceleran este proceso de forma silenciosa.


¿Cómo se puede sentir?
Piernas que se cansan rápido al caminar, incluso distancias cortas
Pies o piernas fríos sin importar la temperatura
Heridas en los pies que tardan mucho en sanar o no sanan
Piel en las piernas que se ve brillante, pálida o sin vellos
Dolor en las piernas que mejora cuando te sientas o te detienes

Claudicación intermitente
La claudicación intermitente es ese dolor o calambre que aparece en las pantorrillas, o en el muslo o el glúteo, al caminar y que desaparece casi de inmediato cuando te detienes.
Pasa porque las arterias no están llevando suficiente sangre a los músculos cuando más la necesitan.
Es uno de los primeros síntomas de la enfermedad arterial periférica, y una señal de que vale la pena evaluarse.


¿Cómo se puede sentir?
Dolor o calambre en la pantorrilla, el muslo o el glúteo al caminar
El dolor desaparece rápido cuando te detienes a descansar
La distancia que caminas sin dolor se va haciendo más corta con el tiempo
Piernas que se sienten débiles o fatigadas al hacer cualquier esfuerzo
Piel más pálida o fría al caminar

Enfermedad carotídea
Las carótidas son las arterias del cuello que irrigan el cerebro. Cuando la aterosclerosis las estrecha, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) aumenta de forma importante.
Lo más preocupante es que muchas personas no tienen ningún síntoma antes de un evento. La buena noticia es que se puede detectar con una ecografía Doppler y actuar antes.


¿Cómo se puede sentir?
Episodio repentino de debilidad en un brazo, una pierna o un lado de la cara
Dificultad para hablar o para entender lo que te dicen, aunque sea por unos minutos
Pérdida brusca de visión en un ojo, aunque haya durado muy poco
Mareo intenso o pérdida del equilibrio sin causa aparente
Muchas veces: ningún síntoma, se detecta en valoración preventiva

Enfermedad cerebrovascular
La enfermedad cerebrovascular incluye todos los problemas que afectan el flujo de sangre al cerebro, desde un ACV isquémico (por obstrucción) hasta uno hemorrágico (por ruptura de un vaso).
Es una de las principales causas de discapacidad en el mundo, y muchas veces tiene raíces vasculares que se pueden identificar y tratar con anticipación.


¿Cómo se puede sentir?
Debilidad o parálisis repentina en un lado del cuerpo, cara, brazo o pierna
Dificultad para hablar, para entender o para encontrar las palabras
Visión borrosa o pérdida de visión repentina
Confusión o desorientación que aparece de la nada
Dolor de cabeza muy intenso y repentino, diferente a cualquier dolor de cabeza anterior
Pérdida del equilibrio o dificultad para caminar de forma súbita

Aneurismas de aorta
Un aneurisma es una zona de la aorta que se ha dilatado de forma anormal. Puede estar en la parte abdominal o en la torácica, y en la mayoría de los casos no duele ni da señales.
El riesgo real está en que si crece demasiado puede romperse, lo cual es una emergencia grave. Detectarlo a tiempo, con una simple ecografía, lo cambia todo.


¿Cómo se puede sentir?
En la mayoría de los casos no hay síntomas: se descubre en un control de rutina
Dolor sordo o pulsátil en el abdomen o la espalda baja (cuando ya es grande)
Sensación de latido fuerte en el abdomen
Dolor intenso y repentino en abdomen o espalda, señal de ruptura, requiere urgencia inmediata

Enfermedad renovascular
La enfermedad renovascular ocurre cuando las arterias que llevan sangre a los riñones se estrechan, generalmente por aterosclerosis.
Los riñones interpretan esa reducción de flujo como una señal para subir la presión, y el resultado es una hipertensión que no responde bien a los tratamientos habituales.
Es una causa frecuentemente subdiagnosticada.


¿Cómo se puede sentir?
Hipertensión arterial que no se controla bien a pesar de tomar varios medicamentos
Deterioro progresivo de la función renal sin causa clara
Dolor en el abdomen o en el costado
Hinchazón o cambios al orinar en casos con insuficiencia renal asociada

Síndrome de opérculo torácico
El opérculo torácico es el espacio estrecho entre la clavícula y la primera costilla.
Cuando los nervios o los vasos sanguíneos que pasan por ahí se comprimen, por músculos, huesos o ligamentos, aparecen síntomas en el brazo y la mano que muchas veces se confunden con otras condiciones.
Es poco frecuente, pero cuando se identifica bien, tiene manejo.


¿Cómo se puede sentir?
Dolor en el cuello, el hombro, el pecho o el brazo que no mejora con tratamientos habituales
Hormigueo o entumecimiento en el brazo o los dedos
Debilidad en el brazo, especialmente al mantenerlo levantado
Hinchazón o cambio de color en el brazo (si hay compresión vascular)

Enfermedad de Raynaud
La enfermedad de Raynaud afecta los vasos sanguíneos pequeños de los dedos.
Ante el frío o el estrés, esos vasos se contraen de forma exagerada y los dedos primero se ponen blancos, luego azules y finalmente rojos al recuperar la circulación.
Puede ser una condición primaria o estar asociada a enfermedades autoinmunes. Aunque no suele ser grave, afecta la calidad de vida y merece evaluación.


¿Cómo se puede sentir?
Dedos que cambian de color ante el frío o una situación estresante: blancos, luego azules, luego rojos
Sensación de frío y entumecimiento que aparece de forma brusca
Hormigueo o dolor leve al recuperar la circulación
Afecta principalmente los dedos de las manos, pero también puede aparecer en pies, orejas o nariz

Pie diabético
La diabetes daña los nervios y los vasos sanguíneos de los pies de forma progresiva.
El resultado: pierdes sensibilidad sin darte cuenta, las heridas aparecen sin que las sientas, y la mala circulación impide que cierren.
La clave está en la evaluación vascular periódica, no en esperar a que aparezca la herida.


¿Cómo se puede sentir?
Heridas o úlceras en los pies que no duelen o que no cicatrizan después de semanas
Infecciones con enrojecimiento, calor o secreción en los pies
Pies que siempre están fríos o que cambian de color
Pérdida progresiva de sensibilidad o sensación de entumecimiento
Resequedad, grietas o cambios en la textura de la piel de los pies
Enfermedades venosas
Son las más frecuentes. Afectan las venas que devuelven la sangre al corazón y generalmente empiezan con síntomas que se confunden con cansancio o vejez. No lo son.

Linfedema
El linfedema ocurre cuando el sistema linfático no puede drenar el líquido acumulado en los tejidos.
Puede aparecer después de una cirugía o radioterapia que afectó los ganglios linfáticos, o por una condición que se tiene desde el nacimiento.
Es crónico, pero con el tratamiento adecuado, drenaje linfático, compresión y seguimiento, se controla bien y la calidad de vida mejora de forma significativa.


¿Cómo se puede sentir?
Una extremidad que se fue hinchando poco a poco y no vuelve a su tamaño normal
Sensación de pesadez o tensión que empeora a lo largo del día
Piel que se siente más gruesa, estirada o con textura diferente a la habitual
Infecciones frecuentes en la zona, erisipela o celulitis que vuelven a aparecer
Dificultad para usar la ropa o los zapatos de siempre

Malformaciones vasculares
Las malformaciones vasculares son anomalías en el desarrollo de los vasos sanguíneos o linfáticos que están presentes desde el nacimiento.
Pueden aparecer en la piel, en músculos, en huesos o en órganos internos, y su comportamiento varía mucho de un caso a otro.
Algunas son pequeñas y estables; otras crecen o generan síntomas que requieren intervención.


¿Cómo se puede sentir?
Manchas, dilataciones o estructuras vasculares visibles en la piel desde la infancia
Hinchazón o abultamiento localizado en alguna zona del cuerpo
Dolor o sensación de calor en la zona afectada
Cambios en el color o la textura de la piel sobre la lesión
En algunos casos, dificultad funcional en la extremidad u órgano afectado
Enfermedades venosas
Son las más frecuentes. Afectan las venas que devuelven la sangre al corazón y generalmente empiezan con síntomas que se confunden con cansancio o vejez. No lo son.

Anticoagulación
La anticoagulación no es una enfermedad, es un tratamiento que se usa para prevenir o controlar los coágulos.
Requiere seguimiento médico constante porque el equilibrio es delicado: demasiado poco anticoagulante y el coágulo avanza; demasiado y aparece el riesgo de sangrado.
La Dra. Giraldo acompaña este proceso de forma personalizada, ajustando el manejo según tu caso y evolución.


Señales de alerta que requieren consulta urgente
Sangrado que no se detiene ante un corte pequeño
Moretones que aparecen sin haber tenido un golpe
Sangrado nasal o de encías frecuente y sin causa
Pierna hinchada de repente con dolor, posible coágulo
Dificultad para respirar o dolor en el pecho

Síndrome Antifosfolípidos (SAF)
El síndrome antifosfolípidos es un trastorno autoinmune en el que el cuerpo produce anticuerpos que atacan por error componentes normales de las células, haciendo que la sangre coagule de forma inapropiada.
Puede afectar venas, arterias o el embarazo. Muchas veces se descubre después de una trombosis sin causa obvia o de pérdidas recurrentes de embarazo.


¿Cómo se puede sentir?
Trombosis en venas o arterias sin un factor desencadenante claro
Pérdidas recurrentes de embarazo, preeclampsia o parto prematuro sin explicación
Nivel bajo de plaquetas en los análisis de sangre
Piel con aspecto moteado o con manchas violáceas (livedo reticularis)
ACV en personas jóvenes sin otros factores de riesgo cardiovascular

Trombosis venosa superficial y trombosis venosa profunda
Las dos implican coágulos en las venas, pero son muy diferentes. La trombosis superficial (TVS) afecta venas cercanas a la piel, duele y se nota, pero raramente es grave.
La trombosis profunda (TVP) afecta venas más internas y sí representa un riesgo real: si el coágulo se desprende y viaja a los pulmones, puede convertirse en una embolia pulmonar.
Ante cualquier sospecha, la evaluación debe ser ese mismo día.


¿Cómo se puede sentir?
TVS: Dolor localizado a lo largo de una vena en la pierna
TVS: Enrojecimiento y calor en la zona afectada
TVS: Vena inflamada, dura y sensible al tocarse
TVP: Hinchazón repentina en una pierna, generalmente solo una
TVP: Dolor o presión en la pantorrilla, especialmente al caminar o al doblar el pie
TVP: Piel con tonos rojizos o con un tono azulado
TVP: Sensación de calor en la extremidad afectada

Tromboembolismo pulmonar (TEP)
El tromboembolismo pulmonar ocurre cuando un coágulo, generalmente formado en una vena profunda de las piernas, se desprende, viaja por el torrente sanguíneo y bloquea una arteria pulmonar.
Eso reduce el oxígeno que llega a la sangre y puede ser una emergencia.
El antecedente reciente de inmovilización, cirugía o trombosis en las piernas aumenta el riesgo.


¿Cómo se puede sentir?
Dificultad para respirar que aparece de repente, incluso en reposo
Dolor en el pecho que empeora al respirar profundo
Corazón que late muy rápido sin causa aparente
Mareo, sensación de desmayo o debilidad repentina
Una pierna hinchada y dolorosa al mismo tiempo
En casos graves: tos con sangre

Trombofilias
Las trombofilias son condiciones que hacen que la sangre coagule con más facilidad de lo normal.
Pueden ser hereditarias, como la mutación del factor V Leiden, o adquiridas.
Muchas personas las tienen sin saberlo hasta que sufren una trombosis en una situación que no debería haberla provocado, o a una edad en la que eso no es esperado.


¿Cómo se puede sentir?
Trombosis venosa profunda antes de los 45 años sin un factor desencadenante claro
Más de un episodio de trombosis a lo largo de la vida
Pérdidas recurrentes de embarazo sin explicación
Antecedentes familiares de trombosis a edades tempranas
ACV siendo joven y sin factores de riesgo cardiovascular
Trombosis en lugares inusuales: venas del abdomen, del hígado o del cerebro